Cuando abrió la puerta desperté, traía el desayuno, distingo que los días pasan por el tipo de comida que trae, hoy es el décimo día aquí
cencerrada, me besó en los labios y llevó una cucharada de avena a la boca.
- ¿Podrías soltarme una mano tan solo para comer? Le dije suplicándole, pero me ignoró. – Estás muy elegante hoy… quisiera abrazarte fuerte, significas tanto para mí, lástima que no me creas. – Dije con las palabras ahogadas.
- ¡
Cállate!. – Gritó y me dio jugo de naranja. Estaba desesperada, no podía fingir más, sino me dejaba libre pronto iba a gritar cuanto lo odio, es un demente.
- Lo que sucede es que no me amas, sino permitieras que te besara, abrazara…
Se levantó y desató la cadena que me sujetaba la mano derecha, me dolía la muñeca, lo abracé y luego lo besé, quería separarme pero él seguía tocándome las amígdalas con su lengua, dio media vuelta y se marchó.
Dejé el trago en la mesa,
Alí me tomó de la mano y me dijo que ya era hora de irnos.
- ¿Por qué tan temprano? A esta hora ni mi bisabuela duerme. – Dijo Fe con los ojos desorbitados, había tomado más de lo normal, aunque para ello eso es normal, me tomó de la mano y me haló hacia ella dirigiéndonos a la sala de estar.
- ¿Qué harás por fin? ¿Te iras al cerro
Aconcagua, iras a la capital del mundo, o vivirás tu aventura con el reportero en Italia? – Preguntó
- Iré a Argentina con mi esposo.
- Debemos irnos. – Interrumpió
Alí. – Temprano tenemos que hacer unas diligencias, recuerda que al igual que tu, viajamos pasado mañana.
- Quizás nos veamos en el aeropuerto.- Respondió Fe.
Estaba sentado en la grama, mirando el pequeño lago.
- Esta será la última vez que nos veamos, no habrá llamadas, todo ha pasado a niveles que no esperaba. – Dije al llegar, calmada y segura.
- ¿Por qué tienes miedo?, ¿No tienes derecho a tener dudas o a tener el valor de aclararlas?, ¿de que niveles hablas? No seas ilusa, lo que sucede es que descubriste que me amas y pretendes detenerlo al no verme jamás, pero ya formo parte de tu vida y no puedes sacarme de ella. Tan íntegra, tan independiente que no tiene la capacidad suficiente como para aceptar que ese egocéntrico baboso ya no significa nada para ti y que yo soy el hombre de tu vida.
- ¡¿Siempre crees que tienes la razón?! – Grité.
- ¿Acaso no la tengo? – Dijo
calmadamente y me enojaba el hecho de tener que decirle que todo era cierto.
- Y lo que esperas es que deje a mi esposo, mi casa y huya contigo, como si fuese una loca adolescente.
- No, lo que pretendo que hagas es lo que dicte tu corazón.
Una lágrima rodó por mis mejillas y volteé rápidamente, no quería que me viera como una estúpida y sentimental llorona.
- Ese es tu gran problema. – Dijo y me abrazó. – Siempre quieres ocultar tus sentimientos, tus enojos, tus pasiones. – Comenzó a besarme en el cuello y poco me faltó para llegar al orgasmo, me separé de él, lo observé a los ojos y lo besé.
- No abandonaré a
Alí.
- Entonces creo que hoy es nuestra despedida, ya mañana estaré en un país, tú en otro. – dio la vuelta y caminó hacia el auto, corrí hacia él y nos besamos con pasión, nos abrazamos con intensidad, os metimos al carro como en un acuerdo tácito y fue desbotonando mi camisa mientras se desnudaba, lo besé con desespero, me acariciaba los senos, bajó la mano lentamente hasta quitarme la falda, me monté sobre él aferrándome a sus brazos musculosos, me dijo al oído que me amaba, nuestros sudores se mezclaron, los alientos se unían, al fin lo sentí dentro de mí y junto al movimiento rítmico iba diciéndole cuanto lo deseaba, pronto llegamos al clímax y sentimos un fuego interno que nos sacudió.
- No quiero separarme nunca de ti, ven conmigo Su.
- Y luego… ¿Cómo quedará mi nombre?. – Dije con tristeza.
- ¿Qué importa la gente? Que el mundo se derrumbe... Además a los famosos se les perdona todo.
El silencio reinó en el lugar, no sabía que responder.
- No voy a obligarte, mañana antes de cada uno irse a otro país, estaré aquí si vuelves es para estar conmigo… para siempre. – Dijo tomando mi cara entre sus manos.
Me vestí rápidamente, sin intercambiar palabra alguna, bajé del auto y se marchó.
Como es posible que mi vida se haya complicado de tal manera, jamás pensé en ser infiel, imaginé morir junto a
Alí Bulcre, ni remotamente sospecha lo que sucede y aunque me encuentro en una encrucijada y siento que lo amo, la vía alterna me resulta atractiva, interesante y quiero explorarla. Han sido cuatro años junto a él, y ahora un loco desconocido me hace tambalear en mi seguridad, sólo sé que es un reportero gráfico, un hombre alto, piel morena y de ojos claros que me enloquece. No sé si es un psicópata o un ser totalmente normal.
A pesar de tantos intentos aun no me había soltado por completo, creo que voy a morir, encerrada, golpeada, a oscuras, hoy son quince días sumida en este mundo. Abrió la puerta para traerme la cena.
- ¿Podrías darme un baño primero?- Le dije casi en susurros y comenzó a
desvestirme.
- Pero aquí no,
llévame al baño, vamos a ducharnos juntos, hagamos el amor. – lo besé y me miró a los ojos analizándome, sonrió y me besó, luego prosiguió desnudándome sin inmutarse.
- Hace varios días que no me haces tu mujer, quiero ser tuya, pero que sea con dulzura, pasión, romance.
Me soltó la muñeca izquierda y los pies, me cargó hasta el baño, no tenía fuerzas para caminar, me parecía estar en un lugar extraño, me colocó en la bañera y comenzó a llenarla de agua mientras se desvestía.
Fe encendió un cigarrillo y dejó a un lado la revista que leía, me coloqué la chaqueta, el frío hacia estragos en las noches. Tomé un sorbo de café.
- Faltan horas, ya mañana estarás en un lugar que ni lo sabes amiga. – Dijo Fe. – Imagina las dos en las mejores discotecas de Nueva
York, visitando nuestros amigos, en los desfiles, con los famosos a nuestro lado. Todas unas divas. Como siempre.
- No iré a Nueva
York… no sé que hacer. –Dije y respiré profundamente. – Sinceramente quiero hacer algo, pero no es lo correcto.
- ¿Qué es lo que quieres hacer? Su, solo vivimos una vez. Eres joven, bella, tienes todo un mundo y estás encerrada, aburrida, obstinada.. Y casada con
Alí, si ya sé “el mejor hombre del mundo”.
- Soy la envidia de muchas mujeres. – Dije y sonreí. – Quiero irme a Italia con
Jim.
- ¡
Hazlo! Eres una mujer adulta y dueña de tus acciones.
Hazlo.
- Estás loca. ¿Y
Alí? Que será de él. – Pregunté.
-
Alí estará una semana en
Mendoza, tiempo suficiente para que vivas una aventura. Tienes que ser práctica. Estarás una semana en Italia y luego vuelves a tu
cotidianidad. – Dijo con mucha calma.
- No todo es tan sencillo…
- No todo es tan complejo. – Interrumpió. –
Dile que no puedes ir, y cuando él esté allá, te marchas. Tú conoces a
Alí más que yo, sabes que él no se regresará.
- Pero
Jim dice que quiere algo serio conmigo, irme a Italia y luego dejarlo como si todo fuese una aventura. No sé…
- Luego ves que sucederá. Quizás es solo sexo, pasión. El tiempo lo dirá. Por eso te ocuparás después. – Encendió otro cigarrillo y pidió otro trago.
Las maletas estaban sobre el sofá, y
Alí con la mirada tensa, la vena de su frente latía al mismo ritmo que su corazón. La piel enrojecida de la rabia, la impotencia.
- No entiendo tu molestia la verdad. Mañana en la mañana ya estaré en
Mendoza. ¿O crees que tomaré otro vuelo? A última hora este cliente le hicieron una
auditoría y si no busco todas las facturas él puede ir detenido. Le pueden cerrar su negocio. – Le dije con ternura, aún así su molestia no disminuía.
- La solución es irnos mañana, juntos. – Respondió.
- Sabes que no, mañana ustedes estarán en el cerro
Aconcagua, jamás llegarás a la cima si no haz descansado, si no estás relajado. Después de muchas horas de vuelo y de mal dormir no estarás en condiciones de escalar.
- Tienes razón. ¿Me estarás llamando, escribiendo? Quiero saber a que hora sales, calcular la hora en que legaras. ¡Todo Su!. – Dijo con firmeza. Le di un beso en lo labios, un fuerte abrazo, subió las maletas y lo vi marchar. Tenía un nudo en la garganta y otro en la conciencia. Subí a mi habitación rápidamente, observé la cama donde me había hecho su mujer, las paredes que escogimos el color hace meses. La fotografía de nuestro matrimonio, y se coló la imagen de
Jim, su mirada, sus palabras, el encuentro sexual en su carro.
El vuelo tenía un retraso,
Alí decidió comprar un café y leer alguna revista esperando que el tiempo pasara. Todos sus amigos estaban acompañados con sus esposas y la soledad le hacía sentir inferior.
- El famoso
Ali Bulcre. El señor del abdomen más admirado del país. – Escuchó que dijeron y se volvió. Era Fe, le dio un beso en la mejilla y le invitó un café. Aunque no era de su agrado al menos se sentiría menos solo, aunque esté acompañado por seis amigos.
- ¿Así que Su debió atender al cliente?. – Repitió fe luego de que
Ali le contara lo sucedido. – Querido y admirado atleta debes saber algo, y es posible que no me creas, pero debes
apurarte para comprobarlo con tus propios ojos.
Subí las maletas al auto, observé el jardín, la brisa acariciaba mi rostro y el sentirme una mala persona se desvanecía al pensar que pasaría momentos felices y diferentes. Encendí el auto y el portón abrió, cuando subió totalmente me detuve, ahí estaba el chico del frente, inmóvil, observándome, vestido de negro, como siempre. A esta hora
Jim debe estar en el parque y debía
apurarme. El chico estaba inmóvil y no me permitía salir, baje la ventanilla.
- ¡Estoy de salida!
Apártate por favor. – le dije y se acercó, lo cual me produjo cierto temor. - ¿Qué quieres? Voy retrasada.
Me observó con detenimiento y esbozó una leve sonrisa.
- ¿Usted es Su
Bulcre? – Dijo en un hilo de voz. ¿Usted era la famosa modelo, la actriz?
- Si, yo soy Su
Bulcre.. Pero debo irme.
- Me da su autógrafo, he querido pedírselo desde hace días pero no sabía si era usted.
Me dio un lápiz y papel, pero al subir la vista pude ver que
Alí acababa de llegar. Descendió del auto, caminó paso firme hacia mí y observó al joven.
- ¿Qué sucedió? – le dije extrañada y sorprendida.
- Vine a comprobar algo. Solo eso… ¿El joven quiere un autógrafo?
Fírmalo que tenemos que hablar.
Firmé rápidamente, le di un beso al chico y nos dirigimos a la habitación.
- No voy a andar con rodeos, ya el avión partió, ya no me importa ir a
Mendoza., ni escalar la montaña más alta. Quiero saber algo y creeré lo que me digas. – Dijo tajantemente.
- Tú dirás, me tienes preocupada, ¿Qué sucede? – Le dije
- ¿Tienes un amante y te ibas a ir con él para Italia?
Sonreí nerviosa, tratando de ocultar mi sorpresa.
-
Ali por favor, ¿De donde sacas eso? Yo solo tengo ojos para ti. – Respondí. – Debí quedarme por el cliente que te dije.
- Podría averiguar si lo que dices es cierto, podría ir donde tu cliente y preguntarle si es cierto que le hicieron una
auditoría, podría haber regresado mañana y comprobar si estabas en casa, pero hay algo mas sencillo para saber la verdad. – Dijo tratando de ocultar la rabia, pero su piel ya se enrojecía.
- La única forma es preguntándome, y te estoy diciendo la verdad. ¿Quién te metió eso en la cabeza?
- Sé todo el plan que tenías, pero ya veré si es real. Solo basta con ver que tenías en el carro, a donde te disponías a marchar en este momento.
Bajó las escaleras rápidamente. Lo seguí hecha un manojo de nervios, abrió el carro y observó las maletas, las arrojó al jardín, las abrió y lanzó cada una de las prendas que había dentro.
- ¿Qué es esto? No es la ropa que compramos para ir a
Mendoza. ¿A dónde ibas? ¡
Dime! ¿Qué significa todo esto Su? – Tomó mi cara entre sus manos con fuerza y me observaba con gran odio. – Pudiste decirme la verdad, pero preferiste seguir engañando.. Y lo peor, ¿desde cuando?, ¿!Desde cuando te estarás revolcando con otro tipo?! Y yo haciendo el papel de estúpido. No eres más que una perra. ¿Qué te hacía falta? Amor, dinero, compañía… lo tienes todo. – Dio media vuelta y comencé a llorar. – Ya sé, querías un pene más grande dentro de ti. ¿Desde cuando?. – Dijo y volvió a tomarme el rostro.
- Quiero irme. Voy a irme para Italia. Soy una perra, una sucia, una maldita, lo que tú quieras decirme. Pero voy a irme para Italia en ese momento. – Dije con fuerza, ahogada en lágrimas y mirándolo a los ojos.
- ¿Prefieres huir como una rata que seguir a mi lado? – Preguntó.
- Si.. Quiero vivir, eso es lo que quiero… ¡Estoy harta de ti! De tu
ego, de tu prepotencia, de tu falsedad, de tu heroísmo. ¡Harta!. – Le grité y me dio una bofetada que me tumbó al césped. Se acercó preocupado a levantarme pero le esquivé.
- Voy a irme y no vas a detenerme.
Me dio otra bofetada y perdí el conocimiento.
Me observaba, luego se metió a la bañera junto a mí y me besó el cuello, entrelazamos las piernas y me besó en los labios, le acariciaba el pecho, fui subiendo las manos y le hundí la cabeza en el agua, utilicé todas mis fuerza, trataba de desprenderse y me empujó, caí y le pateé los testículos, salí del baño, corrí por el pasillo lanzando todos los floreros al piso y me encerré en mi habitación, comenzó a golpear la puerta y me vestí rápidamente, abrí la ventana, era muy alto para saltar, tomé el teléfono, si lograba entrar me mataría, nadie respondía en la central de policía, la puerta cayó al piso y me sobresaltó, me observo con gran odio, yo con temor, sentí correr orina por mis muslos, se acercó despacio, lentamente, brinqué por la cama, abrí la gaveta de la cómoda y extraje la pistola, seguía caminando hacia mí, con la mirada fija, intensa… preferí mi vida, le di tres disparos y cayó, el cuerpo estaba bañado en sangre, grité aterrada y dejé caer el arma.
Cuando Jim encendió la
TV estaban dando la gran primicia de que la
ex-modelo y actriz Susana
Bulcre, quien era elegida por las revistas como la mas hermosa, la mejor vestida y las mas influyente en la sociedad, había asesinado de tres disparos a su esposo, el conocido atleta y hombre de negocios
Alí Bulcre, quien fue elegido como el esposo ideal por las féminas del país. Entre personas vinculadas a las leyes se comenta que a la imputada es posible se le condene de 30 a 40 años de cárcel.
FIN
© Jesus Maury, 2008. Todos los Derechos Reservados.